Felices fiestas by Megan McDonald

Felices fiestas by Megan McDonald

autor:Megan McDonald [McDonald, Megan]
La lengua: spa
Format: epub
Tags: Infantil y juvenil
publicado: 2006-12-31T23:00:00+00:00


La clase 3T cantó a voz en grito el último verso. Y cuando los asistentes se preparaban para aplaudir, Cookie repitió: «¡Un loro en una polvera!» El público se volvió loco. Reía, gritaba, rugía. Puesto en pie aplaudía y aplaudia.

—«¡Mele Kalikimaka!» gritó la clase 3T, y todos hicieron una reverencia antes de que las cortinas se cerraran.

—¡Cookie, te has portado muy mal! —le regañó Frank detrás de las cortinas—. ¡Baja aquí ahora mismo! —y extendió un brazo.

—«En una polvera», —cantó Cookie erizando las plumas; pero no se bajó de la palmera.

—¡Con todo lo que habíamos ensayado y nos ha fastidiado la canción! —se lamentó Frank.

—¡Nada de eso! —protestó Judy— a todo el mundo le ha gustado. Cookie ha sido la estrella de la función.

—Piensan que lo habíamos ensayado así.

—¿Cómo es que Cookie conoce la palabra «polvera»? —preguntó Judy.

—Mi madre ha perdido su polvera y nos ha vuelto locos a todos preguntándonos por su polvera y hemos estado buscando por toda la casa su polvera. Hasta ha preguntado a los vecinos por su polvera por si acaso la había perdido en el barrio. Cookie ha debido aprender la palabra por eso.

El señor Todd se colocó en el escenario otra vez bajo la luz del foco.

—Gracias, Loro Cookie, por ofrecemos esta tarde tu propia versión del estribillo de la canción.

Cookie movió la cabeza arriba y abajo como si también hiciera su propia reverencia.

—Y ahora, como traca final, los de segundo van a representar La víspera de Navidad.

—Es la clase de Stink —dijo Judy a Frank y a Rocky—. Vamos a sentarnos delante para verlo bien. La señora Dempster va a leer el poema y los chicos actuarán. Stink es el ratón. Él sale justo al principio.

Se apagaron las luces. El público guardó silencio. Las cortinas se abrieron.

—«Era la víspera de Navidad» —leyó la señora Dempster pausadamente. Estaba sentada en un gran sillón en primer término del escenario. Un alumno de segundo apareció en el escenario, mostrando una luna de cartón sujeta en lo alto de un palo.

—«En la casa reinaba la quietud» —continuó la señora Dempster. Tres alumnos más de tercero entraron llevando una casa de cartón.

—«Nada se movía» —leyó la señora Dempster—. «Ni siquiera un ratón».

Los espectadores estaban súper quietos. No sonó un móvil. No se oyó una tos.

—¿Dónde está Stink? —susurró Judy—. Ésta es su parte.

—«Ni siquiera un ratón» —leyó la señora Dempster subiendo un poco la voz.

—¡Stink no aparece! —susurró Judy.

El público se movió inquieto. Algunas sillas crujieron. Algunos pies se removieron.

—¡RATÓN! —dijo la señora Dempster. Esta vez casi gritando.

—¿Dónde está? —preguntó Judy. Antes de que la señora Dempster tuviera tiempo de repetir ratón otra vez, algo o alguien entró en el escenario como un relámpago blanco.

Frank Pearl se echó hacia adelante, para ver mejor.

—¿Es eso Stink?

—Creí que habías dicho que era un ratón —murmuró Rocky.

—Lo es —dijo Judy—. Un ratón de laboratorio.

Pero cuando el foco encontró a Stink, resultó que no era un ratón blanco de laboratorio. Ni siquiera era un ratón corriente.

Era un copo de nieve. Un brillante y reluciente copo de nieve.



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